la desconsideración

Hoy día la gente es demasiado desconsiderada.  Te echan el humo del cigarrillo en la cara,  sin importarle.  Hacen cortes de pastelillos en la carretera como si fueran los dueños de la panadería. Hablan a tu lado por el famoso celular como si tuvieran un altoparlante en la boca.  Se cuelan en la fila del supermercado como si uno fuera ciego.  Algunas madres van con los coches de los niños por los centros comerciales como si fuera Indianápolis 500. Ya he recibido varios cantazos.  Otros están todos los sábados con la radio a todo volumen, tienen el disco rayado.  No puede faltar el vecino que corta la grama todos los domingos por la mañana, sin inmutarse.  Están los que siempre invitan a salir y nunca tienen chavos para pagar.  Una clase singular son aquellos que llaman por teléfono una y otra vez, en algunos casos, decenas de veces, si uno no contestas.  Todo parece indicar que existe un pánico gigantesco  a ser considerados con el prójimo, a ser chéveres, atentos, cortes, y amigable no importa con quien.   Muchas veces llegan a mi mente pensamientos sobre este tema. Y me pregunto: ¿Seré yo la que está mal?  Por exigir que volvamos a ser como una vez fuimos, chéveres.

soy un pollito, pa que masques

Hace un rato escuche de un buen amigo, quien también se hace llamar, el pollito, y no sé si es por la tierna persona que es, porque se quiere sentir que tiene veinte,  o porque muy detrás de esa armadura de león feroz es un pollito tierno e indefenso, utilizó  la frase “pa que masques” y vinieron a mi mente mil recuerdos de “high school”.  Recuerdo vívidamente aquellos que usaban la frase para presentarse como los guapetones de barrio.  Me reí un rato. Mi instinto estúpidamente ilustrado.   Y pensé,  es una cafrería.  

Vino a mi mente esa palabra que el comediante Sunchine Logroño que muy hábilmente introdujo en nuestro vocablo popular: “soy cafre, ¿y qué?  Ser cafre. ¿Que podrá significar? Es acaso una palabra despectiva para referirse a la gente de pueblo que somos todos. ¿Es acaso una manera de distinguirnos para sentirnos mejores o superiores? O, ¿Simplemente no significa nada? ¿Será solo una palabra más para rellener nuestras conversaciones o pensamientos porque no tenemos nada que decir? Mi amigo no es cafre. Bueno,  y si lo es, ¿qué?, no importa, el es alucinante.  Y por eso me puse a pensar y a buscar, y busqué el diccionario. Y me sorprendí.  Es correcto utilizar la palabra “mascar” y por tanto decir “pa que masques” para hacer ver guapetón y poderoso para establecer que algo que dices que vas hacer que va a pasar de inmediato.   Efectivamente mi amigo me hizo mascar y ciertamente no fue un chicle.

 

Mascar, según la real academia española – “dicho de un hecho importante: considerarse como inminente”.