
Hace un rato escuche de un buen amigo, quien también se hace llamar, el pollito, y no sé si es por la tierna persona que es, porque se quiere sentir que tiene veinte, o porque muy detrás de esa armadura de león feroz es un pollito tierno e indefenso, utilizó la frase “pa que masques” y vinieron a mi mente mil recuerdos de “high school”. Recuerdo vívidamente aquellos que usaban la frase para presentarse como los guapetones de barrio. Me reí un rato. Mi instinto estúpidamente ilustrado. Y pensé, es una cafrería.
Vino a mi mente esa palabra que el comediante Sunchine Logroño que muy hábilmente introdujo en nuestro vocablo popular: “soy cafre, ¿y qué? Ser cafre. ¿Que podrá significar? Es acaso una palabra despectiva para referirse a la gente de pueblo que somos todos. ¿Es acaso una manera de distinguirnos para sentirnos mejores o superiores? O, ¿Simplemente no significa nada? ¿Será solo una palabra más para rellener nuestras conversaciones o pensamientos porque no tenemos nada que decir? Mi amigo no es cafre. Bueno, y si lo es, ¿qué?, no importa, el es alucinante. Y por eso me puse a pensar y a buscar, y busqué el diccionario. Y me sorprendí. Es correcto utilizar la palabra “mascar” y por tanto decir “pa que masques” para hacer ver guapetón y poderoso para establecer que algo que dices que vas hacer que va a pasar de inmediato. Efectivamente mi amigo me hizo mascar y ciertamente no fue un chicle.
Mascar, según la real academia española – “dicho de un hecho importante: considerarse como inminente”.
