chichos

Me han propuesto hablar de los chichos, esos rollitos de grasas que todos tenemos, salvo las mujeres y hombres que aparecen en las revistas, que parecen ser perfectos.  En nuestro país nos hemos ocupado demasiado por la apariencia física. Y se miran los chichos de forma fea y despectiva. Aquella mujer que tiene chicho es gorda, fea y no vale la pena ni mirarla.  Así es que he escuchado algunos amigos hombres referirse a ciertas personas.  Sin embargo, en otras partes del mundo, como por ejemplo la India,  mientras más chichos tiene una mujer más importante es su posición en la sociedad. Claro, eso significa para la sociedad hindú que es madre, abuela y que se ha esforzado por llevar una familia hacia adelante.  Los chichos al igual que tantas otras cosas dependen con los ojos que se vean.  En occidente, damos demasiada importancia a la apariencia física sin dar importancia a los sentimientos, valores y actitudes positivas que esa persona pueda poseer. ¡Que triste vivir de las apariencias!

Las historias de Mariana: “no tengo tema”

Después de un largo día de gestiones en oficina de gobierno, tiendas de aparatos móviles que nunca tienen solución, y las interminables filas de los banco, Mariana iba muy tranquila en su carro deportivo con todos los “powers” por  el expreso Luis A. Ferrer. Como siempre iba escuchando la rumbita de Melendi y  alta velocidad.  De momento, la música se detiene, debido al sistema sofistica de bluetooth que lleva su auto,  y suena el teléfono. Ah era el chico aquel que alguna vez le fue interesante, y a que ahora le comenzaba hacer indiferente por su indiferencia.

Hola ¿Cómo estas? – respondió Mariana.

Bien y tu. Llamaba para decirte que te envié los papeles que quedamos para  que revisara. – contesto el chico, haciendo una pausa para colgar el teléfono.

¿Pero, ya vas a colgarme? No tenemos nada más que hablar. – afirmo Mariana.

No tengo tema – contestó parcamente el chico.

Mariana, que iba contenta escuchando a Melendi cantar acerca de la aventuras de un violinista en un tejado,  quedo en una pieza.   Como era posible que alguien llamara y no tuviera tema.  ¿Para que entonces alguien llama por teléfono si no es para hablar?   Mariana colgó el teléfono sin mediar palabras.   Fue como recibir otro torrente de agua fria.  Ya las canciones de Melendi no le hacían cosquillas.