sus besos

le hable con mis ojos desde lejos

su vida, mi vida eran normal

el mar nos revolvió

las ganas de saborear la vida

con leche, azúcar y “whip cream”

 

la razón se moldío con

aquellos primeros besos de caramelo

aquella mañana

después de conocer su piel

 

le escribi algunas cosas

se las envie a su corazón

se las envie a sus sueños

se los mande con su almohada

al parecer  no les han llegado

 

broto en torrente

el miedo

las ganas de sentir

sus besos

me supieron

aún me saben

a ron y miel

por amarte tanto

la cheerleader

Rodrigo estaba en la sala VIP de aquel juego de football cuando vio pasar aquella despampanante cheerleader.  Era alta, esbelta, una sonrisa de ángel, una cabellera larguísima y unas piernas que llegaban hasta el cielo.  Rodrigo quedó complemente inmovilizado.  Sin embargo, tuvo las fuerzas para pararse e ir donde aquella “super mujer” , sonreírle y darle un simple “hola”.  La cheerleader  le sonrió muy coquetamente, se sirvió un vaso de coca cola y le dijo: “nos vemos más tarde”.    Roberto ya no pudo concentrarse más en el juego.  Solo tenían un su mente la cheerleader y su posible encuentro.     Tres horas después la cheerlader apareció.   Roberto, se levanto de su silla, y sin mediar palabras los dos se unieron en un beso explosivo y fulminante.  Ya después tuve que partir  y no supe que pasó.