el complicado limón

Desde pequeñita me fascina el limón. Ese gustillo tan singular. Lo agrio del limón siempre me atrae aunque no hacia la gente agria.  Me enamora todo tipo de limón, del país, importado, amarillo o verde. Me gusta utilizar el limón en todo lo que preparo en la cocina.  Muchas personas lo utilizan solo para los mariscos, pero se puede utilizar en todas las carnes, el pollo y en las bebidas es exquisito.  Para algunos, el limón podría ser algo complicado debido a que su particular sabor y aroma podría cambiar la sazón y la sensación de lo que preparas.  A mí me  hechiza el sabor del limón.  El limón para mi es vida, aventura y magia convertida en sabor.

los días de tequila

La llegada al aeropuerto de Barajas aquella mañana del verano del noventa y tres fue totalmente despampanante. Aún  Mariana recuerda ese día como si solo hubiese  pasado hace unos instantes.  A sus diecinueve años y algo tímida había llegado a pasar un año completo en Toledo con la excusa de estudiar política europea, pero la verdad es que deseaba conocer y vivir el mundo.    Durante su estancia en España hubo cientos de noches de juerga, días de paseos y  viajes  con los nuevos amigos que allí encontró y que sin lugar a duda durarían toda una vida.   

Pero también la dulce Mariana conoció por primera vez  la ardiente tequila.  El grupo de amigos salían a rumbear todas las noches por las calles de Zocodover y Mariana era la encargada de los tequilas “shots”.  Un poco de sal, tequila y finalmente, el complicado limón iniciaban la alegre velada.  Aquellos días de tequila, baile y viajes se convirtieron en el año más memorable de su vida.  Súbitamente, luego de más de cien veranos, junto a un nuevo amigo que ya lo era, Mariana, se reencontró con el tequila.  El tequila había cambiado.  Era un tequila más sofisticado, preciso y  abrasador.  Al añadir solo un poco de tequila a la ecuación la magia se redoblo.  Mariana entonces se pregunto  si los días de tequila habían vuelto y si se aproximaba un nuevo año, como el noventa y tres, lleno de alegría, risas y encanto.  Por ahora, está en su balcón bebiendo un café con leche con un poco de “whip cream”.